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No tenemos miedo de que el "teatro" desaparezca sino a dejar de ser vistos y admirados.

Reflexión de María Balam respecto al teatro en esta contingencia.



No tenemos miedo de que el "teatro" desaparezca sino a dejar de ser vistos y admirados.


No, no he querido durante la pandemia hacer nada que tenga que ver con mi profesión. No he querido hacer teatro por live, por zoom, grabar videos y subirlos mostrando mis dotes (si es que las tengo) como "actriz".

Y no me mal interpreten, no digo que tenga algo de malo, ni busco criticar a quienes lo hacen (por motivos económicos, emocionales o espirituales, etc). Cada quien sabe sus motivos y necesidades, pero es que a mi me parece absurdo; absurdo el quererme aferrar a una actividad que claramente no es esencial ni brinda la ayuda adecuada en estos días.


Absurdo el quererme convencer de que la gente lo "necesita" y que le hacemos un "bien" cuando en realidad sólo tratamos de justificar esta carrera egocéntrica e inútil, o al menos así me lo parece a mi en estos momentos.


Y no quiero decir que cuando me paro en un escenario o frente a una cámara no me entregue a encarnar lo que hago y digo, convencida de los discursos para los que trabajo.



No quiero decir que no crea en el arte, en su poder trasformador ni en el inmenso amor que siento por conocer la naturaleza humana cada vez que actúo. Quiero decir que en este momento histórico hay cuestiones más importantes y urgentes que resolver, las cuales involucran la vida, la salud y el sustento de millones de seres humanos.


No puedo ahora mismo "actuar como actriz" si soy incapaz de "actuar como ser humano". El mundo no necesita de mis actuaciones, sino de mis acciones.





¡Sí!, he vivido una intensa depresión estos últimos meses, tratando de entender el sentido de mi profesión y su importancia en estos momentos cruciales; y ¡no!, tampoco quiero decir que esté renunciando a mis sueños ni al sentido espiritual con el que hago siempre mi trabajo como actriz.


Pero esta situación apunta a que por un tiempo indeterminado, mi atención debe estar puesta en las realidades y no en las ficciones, porque es inútil, vano y absurdo el mantener mi energía tratando de seguir vigente y presente en los medios digitales, cuando la prioridad no soy yo, ni mi ego, ni mi necesidad de reconocimiento y atención.



La gente está perdiendo seres queridos, empleo, dinero, casa y estabilidad emocional, y el gremio artístico, preocupado por seguir siendo visto y admirado.


¿De verdad extrañas la común unión y los procesos colectivos?


Entonces lleva comida y ropa a los refugios, tiende una mano a los necesitados, o ¿es que sólo la común-unión responde a tu necesidad afectiva que buscas suplir a través escenarios, aplausos y ovaciones?


Perdonen si alguien se ofende con esto, pero la única dedicatoria que tienen estas palabras, es para mi ser humano antes que para a mi ser actriz.


Necesitamos más silencio de ficciones para escuchar verdaderamente los sonidos de la realidad. Ya habrá tiempo para ficciones.

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